La tecnología desempeña un papel importante en el avance hacia el objetivo de cero residuos, pero también lo hace la infraestructura “blanda” del activismo ciudadano y las políticas eficaces. Sin embargo, por muy inteligente que sea una ciudad, alcanzar el objetivo de cero residuos no va a ser fácil. Se necesitará la coordinación de muchos factores, entre los que se incluyen no solo la tecnología, sino también la participación ciudadana y la voluntad política.
No hay duda de que el Internet de las cosas desempeñará un papel importante. Por ejemplo, los sensores instalados en contenedores de basura y otros recipientes de residuos pueden indicar cuándo están llenos y listos para su recogida, lo que supone una enorme reducción de los costos de recolección. Se implementarán mejoras de eficiencia similares en todo el sistema de recuperación de recursos, lo que dará lugar a una mejor coordinación del transporte de materiales hacia y a través de los equipos de clasificación, las plantas de reciclaje y las instalaciones de compostaje.
Pero los elementos de infraestructura “blanda” también tendrán un papel importante: las políticas, regulaciones y estrategias que guían el establecimiento y funcionamiento de los sistemas de recuperación modernos. Y una parte clave de esa infraestructura blanda es un factor de éxito vital que puede pasarse por alto con demasiada facilidad. En un artículo reciente centrado en Los Ángeles, Neil Seldman, presidente del Instituto para la Autosuficiencia Local, identificó el activismo ciudadano como la diferencia fundamental entre las comunidades con altas tasas de reciclaje y las que tienen tasas bajas.